La clave no está solo en preparar la piel, sino en potenciarla. Además de una buena limpieza para absorber los beneficios de los productos posteriores, es fundamental utilizar tratamientos con efecto flash y resultados duraderos, capaces de transformar la piel al instante y mantenerla firme, luminosa y fresca durante todo el evento.
Este ritual, inspirado en la cosmética coreana (K-Beauty), se basa en el cuidado de la piel capa a capa, layering con productos multifuncionales: ocho pasos que se superponen, preparan y transforman la piel en el mismo día del evento para conseguir un rostro más firme, luminoso y natural, pero también duradero y perfecto con el paso de las horas.