Aunque cada piel puede manifestarlo de una manera diferente, el acné hormonal de la mujer adulta presenta algunas características frecuentes.
Las lesiones suelen concentrarse especialmente en el tercio inferior del rostro, sobre todo alrededor del mentón, la mandíbula y, en ocasiones, el cuello. Pueden aparecer puntos negros y blancos, pero también granos inflamados, pápulas, pústulas o lesiones más profundas y dolorosas.
Además, es habitual que estos brotes sean recurrentes y que aparezcan sobre una piel que presenta simultáneamente otros signos de la menopausia, como pérdida de elasticidad, sequedad, sensibilidad, manchas o cambios en la textura.
Esta combinación es precisamente lo que hace que el cuidado cosmético deba ser diferente al de una piel adolescente.
Además, estos signos que acabamos de ver pueden venir acompañados de retirada o menstruaciones irregulares, aparición de vello facial o caída del cabello.