Acné hormonal en la menopausia: ¿por qué aparece?

El acné hormonal en la menopausia puede convertirse en una preocupación inesperada para muchas mujeres. Después de años sin sufrir granitos, es posible que vuelvan a aparecer imperfecciones, especialmente en el mentón, la mandíbula y la parte inferior del rostro.

Y aunque pueda parecer contradictorio, estos brotes pueden convivir con otros cambios propios de esta etapa: pérdida de firmeza, líneas de expresión, manchas o tono apagado.

Este proceso natural no solo altera el ciclo menstrual, sino que puede modificar la estructura de la piel, disminuyendo los estrógenos y aumentando la sensibilidad a los andrógenos, favoreciendo un desequilibrio que puede provocar acné en mujeres que no lo habían sufrido desde la adolescencia. 

Sin embargo, no tienes por qué resignarte. En este artículo vamos a explicarte por qué aparece el acné hormonal en la menopausia y qué rutina facial puede ayudarte a controlarlo.

¿Qué es el acné hormonal en la menopausia?

El acné hormonal en la menopausia es la aparición o empeoramiento de lesiones de acné en mujeres cuyo desencadenante principal es la acción de las hormonas sobre la piel. Con la disminución de los estrógenos, los andrógenos adquieren un mayor protagonismo relativo y pueden estimular las glándulas sebáceas. Además, algunas mujeres presentan una mayor sensibilidad de los receptores androgénicos de la piel, por lo que esta puede responder de forma más intensa a unos niveles hormonales que no necesariamente están fuera de la normalidad.

Esto significa que tener acné hormonal no implica necesariamente que exista una alteración hormonal. En ocasiones, el cambio se encuentra en la relación entre las hormonas y la respuesta de la propia piel.

También es importante diferenciar entre un brote puntual y un acné persistente. Si las lesiones aparecen de manera continuada, son profundas o dolorosas, dejan marcas o se acompañan de otros cambios hormonales, lo recomendable es consultar con un dermatólogo para determinar su origen y valorar el tratamiento más adecuado.

¿Cómo reconocer el acné hormonal en la piel adulta?

Aunque cada piel puede manifestarlo de una manera diferente, el acné hormonal de la mujer adulta presenta algunas características frecuentes.

Las lesiones suelen concentrarse especialmente en el tercio inferior del rostro, sobre todo alrededor del mentón, la mandíbula y, en ocasiones, el cuello. Pueden aparecer puntos negros y blancos, pero también granos inflamados, pápulas, pústulas o lesiones más profundas y dolorosas.

Además, es habitual que estos brotes sean recurrentes y que aparezcan sobre una piel que presenta simultáneamente otros signos de la menopausia, como pérdida de elasticidad, sequedad, sensibilidad, manchas o cambios en la textura.

Esta combinación es precisamente lo que hace que el cuidado cosmético deba ser diferente al de una piel adolescente.

Además, estos signos que acabamos de ver pueden venir acompañados de retirada o menstruaciones irregulares, aparición de vello facial o caída del cabello.

Por qué sale acné en la menopausia

¿Por qué sale acné en la menopausia?

Para entender el origen del acné en la menopausia hay que fijarse en los cambios hormonales. 

Durante esa etapa, los niveles de estrógenos disminuyen y al mismo tiempo baja la proteína SHBG, responsable de mantener inactivos los andrógenos en la sangre. 

Por ello, te comentábamos que no es que haya más andrógenos, sino que las que hay tienen más efecto sobre la piel, rompiendo el equilibrio que ayudaba a mantener el sebo bajo control. 

¿Cómo se forma el acné en la menopausia paso a paso?

El acné en esta etapa de la mujer adulta se desarrolla dentro del folículo pilosebáceo que es el lugar donde nace el vello y se produce el sebo:

  • El sebo aumenta: los andrógenos estimulan las glándulas sebáceas, por lo que la piel produce más grasa.
  • El poro se obstruye: se acumulan células muertas de queratina y forman un tapón que, junto al sebo, propician la aparición del microcomedón.
  • Las bacterias proliferan: en concreto la bacteria Cutibacterium acnes prolifera en ese tipo de entorno que estamos describiendo.
  • Inflamación: se desarrollan granos visibles con pápulas rojas o pústulas.

¿Por qué no todas las mujeres desarrollan acné en la menopausia?

La explicación se encuentra en la multifactorialidad del acné en la menopausia que, además del componente hormonal, se ve potenciado por otros factores como: 

  • Predisposición genética.
  • Mayor sensibilidad de la piel a los andrógenos.
  • Inflamación local en la piel.
  • Alteraciones en la barrera cutánea y el microbioma.

Además, existen otros factores exógenos, relacionados con el estilo de vida, que pueden empeorar el acné en la piel de la mujer. 

¿Qué malos hábitos empeoran el acné en la menopausia?

Algunos hábitos pueden empeorar el acné en la menopausia o favorecer la aparición de brotes. Te enumeramos los principales: 

  • Fumar: el tabaco agrava el acné, reduciendo la oxigenación de los tejidos y promoviendo el estrés oxidativo. Por eso se asocia con puntos negros y poros obstruidos.
  • Dieta inadecuada: el consumo excesivo de azúcares refinados y alimentos con alta carga glucémica, así como la baja ingesta de frutas, verduras y pescado son factores que pueden aumentar la insulina y los andrógenos.
  • Tocar los granos: al manipular los granos la inflamación puede empeorar, además de provocar marcas y cicatrices.
  • Limpiar en exceso la piel: a pesar de lo que puedas pensar, si limpias demasiado tu piel o usas productos agresivos vas a eliminar la grasa natural y dañar la barrera cutánea. Todo ello va a empeorar el acné y propiciar los brotes.
  • Uso de cosméticos comedogénicos: algunos productos obstruyen los poros, favoreciendo la aparición de granos.
  • Estrés: afecta porque incrementa el cortisol, lo que estimula la producción de sebo.
  • Exposición solar sin protección y en exceso: la radiación solar puede empeorar la inflamación y favorecer la aparición de manchas en la piel.
  • Algunos medicamentos: los corticoides, esteroides anabólicos o andrógenos, antiepilépticos, antipsicóticos, y algunos anticonceptivos pueden agravar el acné en la menopausia. 

A estos malos hábitos se le pueden sumar dos factores endógenos que afectan a la proliferación del acné en la mujer adulta:

  • Cambios hormonales cíclicos: pueden aparecer brotes relacionados con fluctuaciones hormonales propias de la perimenopausia o la menopausia.
  • Antecedentes familiares: en toda afección cutánea, el componente hereditario es también un posible desencadenante.

¿Cómo tratar el acné en la menopausia?

El tratamiento del acné en la menopausia debe buscar un equilibrio entre controlar las imperfecciones, reducir el exceso de sebo e inflamación y conservar una piel confortable, hidratada y protegida.

La clave para obtener resultados es la constancia y adaptar el tratamiento a cada caso. 

En ese sentido, es importante: 

  • Conocer qué activos son eficaces: Entre los activos que pueden resultar interesantes en este contexto encontramos la niacinamida, los retinoles, determinados ácidos AHAs, la ectoína y antioxidantes que ayudan a calmar, hidratar y mejorar la textura de la piel sin obstruir los poros. La elección dependerá siempre de las características y necesidades de cada piel.

La niacinamida, por ejemplo, es especialmente interesante por su papel en el mantenimiento de la barrera cutánea y por ayudar a mejorar el aspecto de las pieles con tendencia a imperfecciones. Los retinoles favorecen la renovación de la piel, mientras que los AHA pueden contribuir a mejorar la textura y la renovación superficial.

  • Seguir una rutina adecuada: limpieza suave dos veces al día, hidratación con activos calmantes, uso de cosméticos no comedogénicos y protección solar diaria para evitar manchas y empeoramientos.
  • Valorar si necesitas un tratamiento hormonal: en algunos casos, el acné hormonal en mujeres mejora con antiandrógenos, como la espironolactona o con anticonceptivos específicos.
  • Saber cuándo debes consultar a un especialista: cuando el acné sea severo, persistente, deje marcas o no mejore con tratamientos básicos, sobre todo si, además, hay signos de desequilibrio hormonal.

Por supuesto, mantener una dieta equilibrada es fundamental para disfrutar de una piel saludable. 

Rutina facial para la piel madura con acné de Atashi

En la menopausia el reto es doble: controlar los brotes de acné sin descuidar la firmeza, la luminosidad y la hidratación de la piel. Aquí es donde el Ritual Vital Age  del Código Atashi se convierte en un verdadero aliado combinando limpieza, tratamiento e hidratación para una piel equilibrada, confortable y luminosa. 

La rutina comienza con el Agua Micelar Blemish Relief, que limpia, hidrata y ayuda a equilibrar el microbioma, seguida del Tónico Facial Skin Vitality Toner, formulado para suavizar y calmar la piel y contribuir también al equilibrio del microbioma. Este primer paso resulta especialmente importante en una piel madura con tendencia a las imperfecciones: limpiar no significa eliminar indiscriminadamente los lípidos de la piel, sino preparar el rostro para los tratamientos posteriores respetando su confort y devolviendo el equilibrio a la barrera cutánea. 

Después se incorpora la Terapia Lifting-Firmeza Facial Mentón y Escote, dirigida a mejorar la firmeza del rostro, cuello, escote y calmar las rojeces. Seguimos con el Advanced Primer Instant Blur Cover Up y el Contorno de Ojos Instant Blur Magic Eyes, La centella asiática destaca por su acción calmante y reparadora, mientras que la niacinamida contribuye al cuidado de la barrera cutánea y a reducir los miliums. Las fórmulas no comedogénicas permiten además incorporar el cuidado antiedad a una rutina pensada para pieles con tendencia a las imperfecciones.

Por último, la DD Cream Nude Skin Perfection SPF 15 aporta un acabado uniforme y luminoso y completa al ritual de día. Su fórmula incorpora retinol liposomado, fundamental por su papel en la renovación cutánea y el cuidado de los signos del envejecimiento.

Ritual facial para la piel madura con acné

De esta manera, el Ritual Vital Age no plantea el cuidado de la piel menopáusica desde una única necesidad. La piel madura puede necesitar controlar su tendencia a las imperfecciones y, al mismo tiempo, mantener su hidratación, confort, luminosidad y firmeza.

Farmacéutica Licenciada por la Universidad de Alcalá de Henares, con más de 25 años de trayectoria profesional y de gran autoridad en el sector de la belleza saludable. Especialista en la conceptualización, investigación y desarrollo de productos en la industria dermofarmacéutica y nutricosmética para el cuidado y salud de la piel. Apasionada de la industria dermofarmacéutica, es miembro del Claustro de Profesores del Centro de Estudios Superiores de la Industria Farmacéutica (CESIF).