Aunque algunas personas tienden a pensar que son lo mismo, ya desde ahora tenemos que aclararte que un sérum y un booster no tienen exactamente las mismas aplicaciones ni efectos.
Aunque el sérum es una solución concentrada y muy eficaz que ayuda a reparar y revitalizar la piel, el booster suele contar con una formulación más potente, ya que se busca un impulso para la piel.
Para entender su funcionamiento, el equivalente del booster en un coche sería el turbo.
Por otro lado, su textura penetra con mayor facilidad, lo que permite ofrecer efectos más inmediatos.
Los últimos avances en biotecnología aplicada a la cosmética han hecho posible crear sérums que integran un booster en su composición y que te permiten disfrutar de las propiedades de ambos productos en un solo gesto.
Se trata de lo que se conoce como sueros de alta potencia o eficacia que simplifican la rutina facial de tu piel, propiciando que seas más constante.
Otra gran ventaja es que son tratamientos que crean una simbiosis entre sus componentes con la intención de que estos se potencien entre sí.