En el análisis visual, a simple vista o con la ayuda de una lupa, se identifican características de la piel como la pigmentación, el tamaño y estado de los poros, el estado de las arrugas, las lesiones vasculares si las hay, o también, el tamaño y la distribución de las manchas.
El análisis táctil complementa el visual, ya que permite comprobar el comportamiento de la piel ante pequeñas presiones, por ejemplo.
En estas pruebas, la escala de Glogau es una herramienta que se suele utilizar para detectar en qué estado se encuentra la piel. Consiste en clasificar los diferentes signos de envejecimiento según su gravedad para determinar el tratamiento que se requiere.
Los signos del envejecimiento y fotoenvejecimiento se clasifican en 4 grados, yendo de leves a severos.