Una de las grandes virtudes de la ectoína es que actúa como un gran escudo celular, protegiendo tu piel de los daños causados por la radiación solar, la contaminación, los alérgenos, pero también los cambios extremos de temperatura.
Esto es posible porque este aminoácido estabiliza las proteínas y enzimas cutáneas ayudando a mantener la función normal de la piel, incluso en condiciones extremas que pueden acelerar la oxidación cutánea.
En ese mismo orden de cosas, actúa protegiendo la acción de enzimas como las proteasas y las lipasas, esenciales para conservar la función barrera de la piel frente a alérgenos, agentes irritantes e infecciosos, radiación solar, etc.
Al mismo tiempo, ayuda a reducir la sensibilidad cutánea, previniendo irritaciones y reacciones alérgicas, Equilibra el microbioma y mejora la respuesta de la piel a tratamientos y productos cosméticos.