En condiciones normales, el organismo elimina con éxito los radicales libres. Sin embargo, en personas que no estén sanas, que son mayores o que sufran de alguna patología, comienza a producirse un desequilibrio nocivo para la salud.
Debes entender, que como ya te hemos explicado, los radicales libres no pueden eliminarse del cuerpo porque forman parte de procesos esenciales.
En cambio, sí puedes hacer 2 cosas:
- Restringir tu exposición a los factores exógenos que te exponen a los radicales libres.
- Reforzar la acción antioxidante de tu organismo con un aporte extra precisamente de antioxidantes.
Una manera de incorporar sustancias beneficiosas para combatir la acción de los radicales libres es mediante alimentos antioxidantes.
Elige alimentos ricos en vitaminas A, C y E, coenzima Q10, carotenos, flavonoides y minerales como el cobre, zinc y selenio. Algunos ejemplos típicos de alimentos son el brócoli, la granada, las bayas de goji y los frutos rojos, el tomate, el cacao o el té verde, pero hay muchos más.
El omega 3 también es beneficioso por su poder antiinflamatorio y puedes encontrarlo en el pescado azul, las semillas de chía o de lino.