De manera interna la contaminación puede afectar al riego sanguíneo. Sus consecuencias se externalizan ya que la piel puede verse afectada en este proceso, ya que se puede dañar la producción de colágeno y elastina de las células dérmicas.
¿Pero y esto como ocurre? La realidad es que la piel a de oxigenarse adecuadamente, por lo que, si no lo consigue, se puede acumular suciedad en los poros, lo que nos lleva a imperfecciones en el rostro. Entre ellas podemos percibir:
Este es el motivo por el que las personas que viven en ciudades grandes de mayor contaminación, pueden mostrar una mayor tendencia a la sequedad en la piel, producción de manchas y aparición de arrugas.
La mejor forma de neutralizar estos efectos de la polución es proteger nuestro rostro a través de productos antipolución, con los que aportar una adecuada higiene a nuestra piel. La mejor decisión que puedes tomar al respecto es elegir un limpiador en espuma regenerante.