Durante la perimenopausia, la piel refleja los cambios internos del organismo y puede mostrar nuevas señales que indican la necesidad de adaptar los cuidados.
Los más significativos suelen ser los siguientes:
1. Una que puede sentirse más seca, fina o tirante, menos elástica.
2. Arrugas, manchas solares y de la edad se vuelven más intensas.
3. Mayor sensibilidad, con sensación de picor o reactividad.
4. Piel más vulnerable frente a la radiación solar, la contaminación y los factores climáticos extremos.
Estos cambios se encuentran relacionados con la disminución de estrógenos, la reducción en la producción de colágeno y elastina, así como con el adelgazamiento de la dermis y epidermis.
Por todo ello, se hace necesario que adaptes tus cuidados a esta nueva etapa, poniendo el foco en reforzar la función barrera, mejorar el confort cutáneo y potenciar la vitalidad de la piel.