Cuando sufres xerosis, tu piel puede presentar los siguientes síntomas:
- Se vuelve seca.
- Se descama.
- Puede picarte (prurito) y enrojecerse.
- Puede verse como cuarteada o incluso presentar grietas.
- Se nota áspera al tacto.
Por regla general estos síntomas son más significativos en piernas, brazos, manos y cara, ya que suelen estar más expuestos a factores ambientales y son zonas en las que se concentran menos glándulas sebáceas.
Estos síntomas pueden agravar otras afecciones como la dermatitis atópica, los eccemas o la psoriasis ya que en estos casos hay un déficit de filagrina lo que puede facilitar que se escape más agua.
Recuerda que, si los síntomas persisten o empeoran, aparecen lesiones, grietas profundas, pulpejos y sangrado es recomendable que solicites una consulta médica porque pueden deberse a enfermedades subyacentes.
En todo caso, siempre puedes solicitar un diagnóstico de la piel profesional para que un dermatólogo evalúe su estado.